Nabarralde NABARMENA  

César Arrondo
Conflicto político - solución política
Nabarralde


Nuevamente se renueva la posibilidad de iniciar una negociación política con el propósito de transitar un sendero que ponga fin al conflicto político vasco. En este sentido, ha sido el Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca quien ha tomado la iniciativa, al proponer al Estado español una propuesta basada en las negociaciones de Loyola, en las cuales, el PNV, Batasuna y el PSOE, diseñaron borradores con objetivos, con el propósito de llegar a una acuerdo de paz y normalización política. Lo cierto es, que en su momento las discusiones no llegaron a buen puerto, dejando trascender solamente al tejido social las acusaciones cruzadas de las partes, por haberse perdido una nueva oportunidad de dar solución al conflicto vasco.

El manifiesto estancamiento político de los últimos meses, producto de la falta de diálogo, la injustificable violencia de ETA, y no menos justificable la violencia jurídica ejercida por el Estado español, de la mano de la Audiencia Nacional, nada han aportado a dar pasos positivos hacia la solución política y la paz, dos temas prioritarios, que la sociedad vasca reclama que solucionen urgentemente los partidos políticos.

Ha sido Lizarra, quien una década atrás ha marcado el camino certero para solucionar el contencioso vasco, al dejar en claro que el conflicto vasco es de naturaleza política y que su solución sólo será posible por la vía del diálogo. En este sentido, sobre la base de esta incitativa se han podido vertebrar otras instancias de diálogo, entre ellas, Loyola, si bien la misma, no era representativa de todo el universo político vasco. Hoy en esta nueva iniciativa se retoman muchas de las propuestas y objetivos de Loyola, pero con la diferencia, que en esta oportunidad no se excluirá a ninguna agrupación política de las conversaciones.

Algunas voces declamarán que el alcance de esta nueva iniciativa no se condice con el objetivo final de las reivindicaciones de la nación vasca, y puede ser que tengan razón, pero si hay una real posibilidad de lograr un avance soberanista en la iniciativa, y si quedan a resguardo la identidad y reconocimiento nacional de Euskal Herria, si se defiende la lengua y la cultura, y se garantiza el derecho a decidir del pueblo vasco, vamos en el camino correcto.

Nos encontramos ante una nueva posibilidad de iniciar un final dialogado del conflicto, y que el mismo tenga como consecuencia lógica terminar con la violencia, sea militar, política o judicial. La responsabilidad de actuar con grandeza está en el tejado de los partidos políticos, los cuales, deberán dejar de lado protagonismos y personalismos. En tal sentido, hay un pueblo que se ilusiona con lograr la paz y la normalización política, para a partir de esos logros, poder diseñar su futuro individual y colectivo en un marco de absoluto respeto a sus derechos.

(*) Prof. César Arrondo (Universidad Nacional de La Plata/Argentina)