| Nabarralde | NABARMENA |
Pablo Antoñana |
|
| Especial semanal | |
| Noticias de Navarra | |
|
La batalla electoral acabó, hasta que vuelva la refriega entre los contendientes que son sólo dos con nombre propio, Mariano y José Luis y su cuadrilla de gente de bien, al menos bien vestida. Volvieron a vestir corbata, chaqueta de Armani, a dejarse agasajar con elogios interesados que agradecen, tal son las miserias del ser humano. Oí a un mendigo lúcido decir que el hombre es "mísero o misero", exacto, que añadía por si no se entendió: "mísero es miserable, y misero quien, bajo el disfraz de la misa, esconde su mezquindad". Aun en recogida de bártulos, propios de la pelea electoral, echo mi cuarto a espadas con la visión que dan los años, ánimos y desánimos en mi mochila de soldado en derrota. Viví los tiempos en que nos puso firmes el general, el que a su médico de cabecera preguntó si sacó provecho de la "situación", y como le contestara "no", el "ilustre militar" le respondió "haces mal, pues nadie te va a creer". La corrupción no se sabía, y como otro Napoleón permitió el enriquecimiento limpio o no, creando una tropilla adicta reclutada por el dinero. Se fue el general, ya era hora, las calles se llenaron de banderas, himnos, gente agrupada en partidos políticos, utopías, y alegría desbordada pues ahora iba a ser todo distinto, la policía, los jueces, los capitanes generales, un hombre un voto, la democracia. Lo creímos con fe de catecúmenos. La Plaza del Castillo se llenó de tenderetes de baratillo que ofrecían sueños a elegir, en pliegos de papel mal cosido, discursos fogosos, y fes no oídas antes. Sus protagonistas, vivos todavía, aunque confinados en la sombra, siguen pagando aún créditos a los Bancos que sufragaron sus credos, algunos ya sin barba, arrojado por la borda su viejo entusiasmo. Poco a poco, con la ley en la mano, hoz implacable, se dejó sin hierba el suelo de los soñadores, esquilmados los partidos aquellos, sus santones olvidados, desvanecida el aura que los protegía como a la efigie de un santo. Ahora la peste del pensamiento único, lo políticamente correcto, el pragmatismo, quedan poquitos partidos en la lista, a la espera vana del advenimiento de la democracia real, bendita sea. Mañana mismo serán sólo dos, y nosotros seremos mirones en el juego de cartas de los dos jugadores sólo autorizados. Como se hace en el imperio, que lo mismo da Obama que Mc Cain. A nadie importa el juego sucio, la corrupción y lo hemos visto en las últimas votaciones, como los escándalos inmobiliarios de la Costa del Sol, no sólo no ha castigado a los corruptos por urbanismo, sino que quienes pendientes de juicio o de sentencia, gozando cargo electo, los de siempre, han cosechado muchísimos mas votos que antes de ser denunciados ante los tribunales y a la espera de sentencia. Los pequeños partidos, que pudieron cumplir misión de higiene condenados a morir. Cánovas o Sagasta otra vez. Un voto, un duro (400 euros hoy), y al cacique, colector de votos, se le paga bien con la corrupción consentida. Bien, y qué. |
|