| Nabarralde | MUNDUAN BARNA |
Andy Robinson |
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| Dilemas periodísticos en la crisis financiera | |
| La Vanguardia | |
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George Soros acuñó el término reflexividad para referirse a la dinámica intrínsecamente inestable, por no decir desquiciada, de los gigantescos mercados financieros globales repletos de instrumentos derivados de complejidad bizantina por valor superior a 20 billones de euros, una tercera parte del PIB mundial, según el Banco Internacional de Pagos. Según Soros, las percepciones de los participantes en los mercados financieros tienden a crear la realidad que ellos perciben aunque la percepción inicial es errónea, según los datos fundamentales. Es decir que si se cree que va a haber un colapso financiero habrá, efectivamente, un colapso financiero. Es la versión financiera del dilema filosófico de si existe una realidad independiente de nuestra percepción de ella que el crítico cultural Terry Eagleton comparó con la imposibilidad de saber si la luz de la nevera de verdad se apaga cuando cerramos la puerta. Esto ha creado un grave dilema periodístico porque a través de la dinámica reflexiva, el titular alarmista, en el momento de publicarse, puede convertirse en un titular acertado debido a su impacto sobre la psicología de los mercados. El hecho de que uno de los indicadores anticipados que se manejan ya en Wall Street para prever las recesiones es uno elaborado a partir de la frecuencia de la palabra "recession" en los principales medios de comunicación de lengua inglesa pone de manifiesto el problema. El dilema ayuda a comprender las lógicas distintas en la cobertura de la crisis de algunos medios de comunicación españoles y medios en Londres y Nueva York respecto a la salud del sistema bancario y el sector inmobiliario en España. Conscientes de que un titular que advierte sobre el peligro de una grave crisis de liquidez y un colapso inmobiliario, en un mundo de reflexividad y comportamiento gregario, puede hacer realidad la situación sobre la que advierte pese a los "fundamentals" favorables, medios españoles con aspiraciones loables de ser responsables han realizado esfuerzos por defender la solidez de la banca española y en menor medida, a diferenciar la situación inmobiliaria española de la estadounidense y britanica. Un periodismo responsable, bajo esta óptica, obliga hacer un cierto sesgo de la información en favor de los aspectos fundamentales relativamente sólidos de la banca española sin tener en cuenta la verdadera dinámica psicológica que determina la trayectoria de los sistemas financieros en tiempos enloquecidos como estos. En medios en el Reino Unido y Estados Unidos, en cambio, se ha interpretado la responsabilidad periodística de forma distinta. Con un deseo de informar de antemano a sus lectores de lo que va a pasar aunque los mismos medios sean factores contribuyentes, han insistido en el grave peligro de un colapso bancario en España. Con fuentes en Londres y Nueva York donde los economistas son casi universalmente negativos respecto a la economía española y su dependencia de la construcción junto con el elevado déficit por cuenta corriente, ha sido mas fácil justificar esa versión de la responsabilidad periodistica. Mientras en España se ha criticado a diarios como el Financial Times y el Daily Telegraph de sensacionalismo y alarmismo en su cobertura de España, periodistas en medios británicos se han mostrado perplejos al verse ante economistas y banqueros españoles que les pide un mayor sentido de responsabilidad. Wolfgang Munchau, por ejemplo, el analista europeo del Financial Times, escribió: "Al preguntarles cómo España puede evitar problemas, los economistas en España me dijeron -espero que en broma- que una forma de prevenir (la crisis) sería no escribir artículos sobre ella". Las consecuencias esperpénticas de estas dos estrategias periodísticas se ponen de manifiesto esta semana tras la publicación de datos "fundamentales" sobre la situación inquietante de la vivienda en España y declaraciones públicas del presidente de Caja Madrid respecto a la vulnerabilidad de la banca a la crisis de liquidez global. Una crónica de un diario español lamenta que los grandes fondos de pensiones y compañías de seguros ya dejan de financiar a la banca española porque "han leído demasiados artículos en la prensa anglosajona anticipando una debacle del mercado hipotecario español". Tiene algo del héroe de tragedia griega el autor de esta frase, porque el periodista, arrastrando su lastre de la responsabilidad, parece estar admitiendo que la verdadera responsabilidad periodística -advertir a sus lectores sobre lo que va a pasar- hubiese supuesto inevitablemente prever lo peor. Es decir que, debido al dilema de la reflexividad, su lamento es quizás también un lamento de que los medios anglosajones (sic) han acertado en avisar de antemano a sus lectores de una crisis que ellos mismos han ayudado a crear. Es posible que haya otra explicación de la diferencia entre la cobertura en algunos medios españoles y algunos medios británicos que sería más preocupante para la independecia crítica de la prensa española. Tim Congdon, economista conservador, ex asesor de Margaret Thatcher, era uno de los comentaristas en el Financial Times más criticados en España por las comparaciones discutibles que hizo entre Northern Rock y la banca española para lamentar la falta de ayuda prestada al banco ya nacionalizado (del que él es accionista). Congdon se mostró tan crítico con la prensa inglesa como los banqueros españoles. Cuando le pregunté porque el Banco de Inglaterra se había negado a proporcionar ayuda a Northern Rock, dijo: "Porque la opinión pública bajo la influencia de los periódicos tiene bastante manía a los banqueros por los salarios que cobran y el Banco de Inglaterra no quiso ser tachado en los medios de haber rescatado a banqueros". No está claro que en España existe el mismo instinto crítico respecto al poder bancario y las abusivas remuneraciones de sus ejecutivos. |
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