Nabarralde MUNDUAN BARNA  

Andy Robinson
Hillary es la candidata blanca, Obama el candidato post negro
La Vanguardia


Hace un año escribí un artículo sobre el libro The trouble with diversity de Walter Benn Michaels, en el que el catedrático de crítica literaria de la Universidad de Illinois (Chicago) polemiza contra la política de identidad y sueña con un mundo en el que defendamos a nuestros sindicatos con la misma pasión que defendemos nuestra diversidad cultural y étnica.

La semana pasada quedé con Michaels en el Nuevo Café Barbieri de Lavapies (Madrifd), que parecía un lugar idóneo para plantear los pros y contras del multiculturalismo, de la política de identidad y, de mayor urgencia, las posibilidades de que Barack Obama sea el próximo presidente de Estados Unidos.

Michaels se mostró bastante entusiasmado por la candidatura de Barack Obama al que calificó como un candidato post negro hecho la medida a una sociedad que ya supera la política de identidad para pasar a una nueva fase de política post racial. Si se impone la política post identidad de Obama en EE.UU. -planteó- quizás ayudaría a la izquierda europea a evitar los errores cometidos desde los sesenta en Estados Unidos. "En EE.UU. hemos estado más preocupados por cuestiones de identidad y hemos facilitado un proyecto neoliberal de creciente desigualdad y pobreza. Veo que puede pasar lo mismo en Europa", dijo

Hablamos en la víspera de las elecciones primarias de Texas y Ohio y Michaels planteaba que la política post racial de Obama hasta convencería a los blue collar en Ohio. "El punto de partida del argumento en The trouble with diversity es que el racismo ya no es una fuerza importante en EE.UU. Ya era hora que alguien se diera cuenta. Hay algunos que aun pertenecen a una derecha racista pero no creo que sea significativo", dijo.. Y añadió: "Obama no es un líder negro. Es un líder post negro. Y solo puedes ser post negro si eres negro. Antes en la política estadounidense se jugaba la carta raza buscando el voto racista o el voto antirracista. Pero solo una persona negra puede jugar con éxito la carta post raza", dijo.

Michaels quizás, pecó de optimista en Lavapiés porque, tras ganar las primarias en Texas y Ohio, la campaña Clinton parece estar jugando la carta raza como si fuera el as de la baraja. Primero Geraldine Ferraro, figura influyente en la campaña de Hillary, se sacrificó reservando un despacho en la Casa Blanca si gana Hillary al anunciar en los medios que "si Obama no fuese un hombre negro no estaría en esta posición", una afirmación diseñada para explotar todos aquellos resentimientos por la discriminación afirmativa en la sociedad de la diversidad que Michaels destaca en su libro.

Como si se trataba de una valiente whistleblower de Enron, dispuesta a decir lo políticamente indecible en nombre de la verdad, Ferraro luego entregó su carta de dimisión a la campaña. Poco después, el frente de ataque de la nueva Hillary Clinton más blanca que la nieve de Ohio, se amplió con la transmisión de imágenes del reverendo Jeremiah Wright maldiciendo America -Dios maldiga América por su racismo cantó en lugar del himno Dios bendiga América- en la iglesia de Chicago de la que Obama es feligrés. Wright es un pastor negro de los tiempos anteriores la política post negro de Obama, más vinculado al nacionalismo negro, y se ha atrevido a poner patas arriba la convicción de muchos americanos de que Dios eligió a América por sus servicios a la libertad o que, según aun creen los mormones, el jardín de edén era un suburbio de Kansas City.

Hace años que se sabe que Obama tiene mucho respeto por su reverendo Wright y nadie decía nada. Pero la campaña Clinton ya sabe que en Ohio y en Missisipi, Hillary ganó los votos blancos (y morenos hispanos) y Obama los negros así que ¿por qué no jugar aquella carta raza en Pensilvana cuyas primarias se celebran el próximo 22 de abril. ¡Qué mas da que hace poco la estrategia de la campaña Clinton incluía la idea de que Bill Clinton era más negro que Obama!. Ahora Hillary es la candidata blanca y Obama comparte el antiamericanismo de Jeremiah Wright y los panteras negras. El regreso del viejo juego de la carta raza parece estar haciendo daños terribles a Obama. Lleva una desventaja de 26 puntos a Hillary en Pensilvania.

Curiosamente, al inicio de esta campaña había dudas de si Obama era suficientemente negro para ganar los votos negros. "Ese argumento no duró casi nada", dijo Michaels. Stephen Colbert lo tumbó. Se decía que Obama pese a ser racialmente negro no era negro de verdad porque no personificaba la historia del racismo y de esclavitud. Era una gillipollez y Colbert lo puso de manifiesto al sugerir que para adquirir esa historia podría convertirse en esclavo de Oprah Winfrey durante dos meses. En el momento en el que la gente negra empezó a votar queda claro que eso no era verdad", dijo Michaels.

Mientras tanto, Shelby Steeele, republicano afro americano autor de A bound man -en el cual explica "por qué estamos tan excitados por Obama y por qué no puede ganar"-, divide a celebridades afro americanas en challengers (desafiadores) -Jesse Jackson, Malcolm X, Al Sharpton raperos como Fifty Cent y, por supuesto, Wright- "llenos de odio y antiamericano"- frente a "bargainers" (negociadores) como Sidney Poitier, Bill Cosby, Oprah Winfrey.

El pecado de Obama es que trata de cabalgar en compañía a baragainers y challenegers. "Ha sido compañero de viaje del nacionalismo negro lleno de odio y antiamericano durante toda su vida de adulto", escribe esta semana en el republicano Wall Street Journal. Según Steele, Obama fue impulsado hacia los desafiantes herederos de Malcolm por su "necesidad de ser negro" pese a que sea birracial. Y, por eso, no puede ganar. La campaña Clinton parece haber leído el libro del conservador Steele con mucho interés.

Pero no esta tan claro que la mayoría de estadounidenses blancos o negros desprecien tanto a los challengers como Steele. Y aun esta por ver si Obama, post negro pero heredero sin disculpas de la histórica lucha negra que ha unido en otros tiempos a bargainers como Martin Luther King y challengers como Malcom X, no es más astuto aun que la campaña Clinton y Shelby Steele. Pronto sabremos.