|
» About Nabarralde
» Subscription
» Map of Navarre
» About Navarre
History
Language & Culture
Adm/Territorial Division
»
Navarre papers
Environment
History
Identity
Patrimony
Roads
Sovereignty
Society
Symbols
Women
» Programs
Special events
Talks
Newsletter/Magazine
Articles distributed
Content creators
» NA-leku
» Store
» Contact us
|
Herria 2000 Eliza,
urteurrena 25 2003-6-21,
Bilbo FORO IV
Territorialidad y territorios
en Euskal Herria
Tomás Urzainqui Mina
1.- Presentar y analizar las diversas lecturas e interpretaciones
de las sucesivas conformaciones político-administrativas de Euskal
Herria en su proceso histórico.
Para poder hablar sobre esta cuestión de la territorialidad,
es preciso que, previamente, se abandonen las perspectivas interesadas,
y preeminentes, de los discursos historiográficos pertenecientes
a los ámbitos académicos de los Estados dominantes, español y
francés. Una vez hecho esto podremos entrar en materia.
En el transcurso de su proceso histórico la sociedad de Euskal
Herria ha tenido, por un lado, su propia potencia política estatal,
unificadora y soberana, encarnada en Navarra, con independencia
respecto a los demás Estados europeos; y, por otro lado, ha padecido
un efecto particionista, disgregador y separador, a manos del
expansionismo de los Estados gran-nacionales vecinos. Estos últimos
siempre han buscado un virtual y tergiversado discurso histórico,
que oculte el autoritarismo de su sistema jurídico-político usurpador
y que justifique su dominación ciertamente étnica.
En el caso de Vasconia, además de su permanencia cultural y
lingüística, es perfectamente clara la existencia de una continuidad
entre la realidad social y política que había antes de la llegada
de los romanos y la que emerge, no sin cambios, tras el derrumbe
del Imperio y que con el Estado europeo de Navarra llegará hasta
el inicio de la época contemporanea. Dicha situación no se encuentra
en el resto de Europa, pues los demás pueblos europeos surgen
tras las invasiones bárbaras sin conexión con las poblaciones
anteriores, o más bien, tras su romanización completa, dominándolas.
Existe documentación suficiente donde se testimonia de manera
inequívoca que en el ámbito de Vasconia, siglos V al VIII, después
como Reino de Pamplona y luego de Navarra, siglos IX al XIX, siempre
se ha mantenido una conciencia de la territorialidad, centralidad,
legitimidad, legalidad y unidad política propia con respecto a
los otros países europeos. Aunque todo ello es negado y obviado
tras las conquistas de los siglos XII, XVI y XVII por los Estados
dominadores y su cultura imperialista.
Para la época que va del siglo V al VIII no sólo proporcionan
informaciones las fuentes documentales de los ámbitos políticos
circunvecinos, fundamentalmente del Reino de los francos y también
del de los visigodos, sino las fuentes internas tanto textuales
como arqueológicas.
Sobre la divergente interpretación de la unidad territorial,
o política, se han ido configurando en resumen tres corrientes
historiográficas fundamentales: la española, la vascongada y la
navarra. Sin que tampoco falten las posturas intermedias y las
de los de siempre que no se atreven a desentonar mucho de la versión
virtual y "oficial", sustentada por el Poder.
La interpretación vascongada: oculta que haya habido unidad
política de la tierra de Euskal Herria y niega que Navarra haya
sido la estructura política de todos los vascos. Sostiene, por
el contrario, una fantástica época de independencia propia de
cada territorio histórico que concluiría en el establecimiento
de un pacto, de igual a igual, expreso o tácito, con el rey de
Castilla. Sin embargo, es preciso hacer constar que el origen
de esa interpretación es estrictamente político. Tenían que mantener
el "status quo" jurídico-político, aunque fuese más o menos supeditado
al poder de Castilla; para ello no podían decir que eran Navarra,
pues hacerlo suponía alta traición para la Corona de Castilla;
asímismo eran conscientes de la imposibilidad del pacto si se
reconocía la conquista, y entonces, sin faltar básicamente a la
verdad, afirmaron que antes de 1200 eran independientes y que,
en esta fecha, como fundamento político, habían pactado de igual
a igual con Castilla. Los autores más conocidos que han mantenido
esta interpretación de la Vasconia partida son: Novia de Salcedo,
Labairu, Gorosabel, Arana, etc.
Ha surgido en la actualidad una corriente neovascongada, que
aún reconociendo que antes de 1200 Araba, Bizkaia y Gipuzkoa eran
Navarra, sin embargo son de la opinión de que las relaciones de
dichos territorios con Castilla tras la conquista y anexión inclinan
a pensar en un consentimiento que va generando en la práctica
un estatus pactado. Frente a ellos son cada vez más los que denuncian
estas falsas interpretaciones como castellanistas, voluntaristas,
entreguistas, presentistas y pactistas.
Asimismo los "juristas" neoforalistas, autonomistas y estatutistas,
de espaldas a planteamientos verdaderamente científicos y empíricos,
sostienen que existen grandes coincidencias en el derecho foral
de los distintos territorios llamados históricos, pero que no
constituyen a un Derecho único y común a toda la territorialidad,
para concluir afirmando que nunca ha habido unidad política y
jurídica en todo el territorio, lo que es absolutamente erróneo.
Argumentan que casualmente los vascos de las distintas provincias
tienen derechos forales parecidos, pero aparentan no saber a qué
es debido, como si fueran efecto de algo natural o quizás genético.
Olvidan que también en la lengua los dialectos son siempre posteriores
a la misma y no al revés. Igual ocurre aquí con el Derecho único,
pirenaico o navarro, que se fractura por las conquistas en variantes
locales.
El eco de los sucesos acaecidos alrededor del año 1200 ha emergido
periódicamente a lo largo de la historia hasta hoy en día. Algo
parecido a lo que sucede con 1.512 en la Navarra oriental. Sobre
todo coincidiendo con los momentos críticos de grandes convulsiones
geopolíticas: así en las tensiones surgidas a partir del siglo
XVIII en los territorios occidentales de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa
con España; en la guerra de la Convención a partir de 1789 para
obtener el reconocimiento por Francia y en la defensa de las instituciones
forales durante los siglos XIX y XX frente al absorcionismo español;
hoy también vuelve a surgir el recuerdo de la conquista, mal interpretado
como entrega voluntaria y pacto, a manos de la historiografía
española, pero para encontrar argumento justificativo a los llamados
derechos históricos y al autonomismo constitucionales.
La constatación de la realidad navarra: por el contrario, mantiene
con mayor o menor insistencia que el Reino de Navarra es un Estado
europeo, el único que han tenido los vascos. Navarra fue el Reino
vasco. La unidad política vasca es Navarra. Así lo prueban los
testimonios de carácter jurídico-político, con la constatación
de las tenencias navarras presentes durante los siglos X, XI y
XII en los actuales territorios de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y
La Rioja, y la territorialidad de los tratados internacionales
de 1016, 1127 y el Laudo Arbitral de Londres de 1177, llegando
sus aguas marítimas en 1190, según la documentación existente,
hasta Castro Urdiales. Las leyes y fueros que recogen la condición
de navarros de dichos territorios. Los libros de viajes que reflejan
que los habitantes eran navarros, como los de Aimeric Picaud en
1.134 y Benjamín de Tudela en 1.170. Los textos de los historiadores
cercanos a dichas conquistas, entre otros, Annelier y Ximenez
de Rada. Esta interpretación la sostienen autores como Arnald
Ohienart, José Moret Mendi, Arturo Campión, Anacleto Ortueta José
Mª Lacarra, Antonio Ubieto Arteta, Ildefonso Gurruchaga y Pierre
Narbaitz.
Sobre la valoración resumida de los hechos ocurridos en el año
1200, estas tres corrientes también discrepan en lo siguiente:
Para la interpretación española, ocultando lo que dicen sus
propias fuentes contemporáneas, que informaban de la conquista,
se trataría de la voluntaria entrega de unas supuestas provincias
vascas al Rey de Castilla. Para la vascongada, de un pacto entre
iguales ya original ya tácitamente surgido en la práctica, que
sería la base del régimen foral. Para la navarra, de conformidad
con las fuentes tanto documentales como materiales, fue una invasión,
conquista y ocupación militar, jamás consentida por Navarra.
Siglos de implacable manipulación de la memoria colectiva y
de permanente violencia cultural, nos han atado a la impostura
de la tergiversación histórica oficial. Por eso es tan costoso
lograr la desintoxicación de patrañas como la "voluntaria entrega".
Se han escondido meticulosamente las acciones de la sistemática
conquista, ocupación, nacionicidio, lingüicidio y asimilación
premeditadas, no siendo de recibo los planteamientos que pretenden
la justificación de todo ello. Ocultar la realidad de la Vasconia
tardo antigua, de la Galia Comata o del Reino de Pamplona/Navarra,
y defender las puntuales incursiones de Asturias-León y de su
Condado de Castilla como base de una supuesta alternancia de poderes,
no tiene base documental seria. Se han utilizado como pruebas
documentos falsificados tiempo después, o interpretaciones erróneas
de sus crónicas.
Sostener la existencia de dos comunidades es una dicotomía infernal.
No podemos seccionarnos y segregarnos, ni individual ni colectivamente,
entre vascos y navarros. "Navarro" es ante todo un concepto jurídico-político.
En el Codex Calixtinus (1.134) se denomina navarros a los habitantes
de Araba, Bizkaia y Nájera hasta pasados los bosques de los montes
de Oca, después de los cuales (Atapuerca) comienza "Hispania".
En las alegaciones al Laudo Arbitral de Londres de 1177, se constata
"la fidelidad manifiesta de sus moradores naturales" al rey de
Navarra. A partir de la conquista del año 1200 reivindicar ser
navarro y no castellano, en los territorios conquistados, era
castigado como alta traición por el Rey de Castilla. Desde la
sociedad propia todos los vascos somos políticamente navarros
y todos los navarros somos culturalmente vascos. Son dos caras
de la misma moneda.
BIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR SOBRE LA TERRITORIALIDAD:
1.- "El Derecho Vasco en la encrucijada europea". XI Congreso
de Estudios Vascos, Eusko Ikaskuntza. Donostia 1.991. 2.- "Navarra
y el concepto jurídico de un Estado de Derecho", Pregón siglo
XXI nº 8 año IV, Pamplona 1.996. 3.- "La Territorialidad de un
Estado europeo". Jornadas organizadas por la Fundación Sabino
Arana sobre 100 años de Historia ..., Vitoria-Gastéiz, Bilbao
1.998. 4.- "La Navarra marítima". Pamiela, Pamplona-Iruña 1.998.
5.- "Sociedad política/comunidad cultural: Navarra/Euskal Herria.
Por el soberanismo al Estado-nacional" hika nº 90, junio, Bilbo
1.998. 6.- "Navarra, el estado vasco" Herria 2000 Eliza, nº 161,
Bilbo 1.999 7.- "Aproximación a la formación territorial" 700
años fundación de Bilbao, Boletín nº 27, Ipes, Bilbao 2000. 8.-
"De la inanidad de las autonomías a la soberana del Estado propio".
Herria 2000 Eliza, nº 170, Bilbo 2000. 9.- "Navarra el regreso
de un Estado europeo". XV Congreso de Estudios Vascos- Eusko Ikaskuntza.
Donostia 2001. 10.- "El rapto de un Estado. La historia negada
de la nación navarra" zazpika, nº 121. Iruñea 2001. 11.- "La cultura
política estatal d´Euskal Herria" L´Avenç, nº 258, Barcelona 2001.
12.- "La territorialidad del Estado navarro", Irujo Etxea Elkartea.
Estella 2001. 13.- "Recuperación del Estado propio". Intervención
Comisión Autogobierno Parlamento CAV, Nabarralde, Pamplona-Iruña
2002. 14.- "Navarra sin fronteras impuestas". Pamiela, Pamplona-Iruña
2002.
|