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Nabarralde | Nabarra Papers
Navarra
te está agradecida
Tomás
Urzainqui Mina. Historiador
Navarra
está de luto. José María Jimeno Jurio es uno de esos hombres que encarnan
el alma de un pueblo. Eso lo saben los navarros y también los que en
la práctica con malicia niegan a la Navarra real para poder dominarla.
Esta sociedad, aún con enorme dificultad, quiere descubrir la verdad
sobre sí misma y lo está logrando gracias a la titánica labor de quien
ha conseguido calar en sus entrañas y descubrir lo que le ha pasado,
qué es y cómo es, hasta ir recuperando la memoria engañosamente perdida.
Hoy gracias a él la Navarra real está en mejores condiciones para aventar
la impostura virtual ya desenmascarada como la mala pesadilla que es.
Su
apasionada inquietud intelectual y su increíble ansia de saber, convertido
pronto en enciclopédico, ha puesto en las manos de los navarros, como
nadie hasta ahora, la riqueza y variedad de su patrimonio. El fue respetuoso
con todos a pesar de que algunos fueran intolerantes con él. Forma ya
parte de la orla de los más preclaros hijos de esta nación, junto con
José Moret Mendi, Arnald Oihenart, Arturo Campión y José Mª Lacarra,
que son ya nuestro faro, por su aportación personal a la recuperación
de la memoria histórica navarra del ocultamiento forzado a que es sometida.
Su
"Onomasticón Vasconiae", con toda la exhaustiva y sobre todo
metódica investigación sobre el conjunto de la toponimia de la Cuenca
de Pamplona ya publicada en monografías por Euskaltzaindia, como Cendeas
de Cizur, Galar, Olza, Iza, Ansoain; Valles de Egües y Elorz; Burlada;
y en más de sesenta volúmenes bajo su atenta y precisa dirección, sería
ya más que suficiente para figurar en el mencionado cuadro de honor.
La primera conclusión científica es que el euskera es la lengua propia
de Pamplona, de toda su Cuenca y del conjunto de Navarra. El nomenclator
euskérico de los pueblos de Navarra es obra suya, al igual que "Navarra",
"Historia del euskera" o "Historia de Pamplona y de sus
lenguas".
En
el año 1970, delante del Museo de Navarra, a la entrada de una de las
reuniones de étnika entidad fundada por José Miguel de Barandiaran
para la recogida sistemática de información etnográfica siguiendo la
encuesta preparada por él, cuando hablando con José Mª Jimeno Jurio
me dijo, «vamos a ver qué dicen estos euskalzales», dirigiéndose cariñosamente
hacia José Miguel de Barandiaran y José Mª Satrústegui que se hallaban
en la misma puerta del Museo. A la vista del Palacio Real que se erguía
delante, José Miguel de Barandiaran comentó que en su pueblo, Ataun,
también había un castillo navarro. Veinticuatro años más tarde acompañé
a José Mª Jimeno Jurio a la Institución Príncipe de Viana a entregar
un Informe sobre el enorme valor histórico, monumental y patrimonial
del Palacio Real de Pamplona y exigir al entonces Director de la misma,
Javier Zubiaur, que impidiera su demolición. La decepción de José Mª
y la mía propia fue inenarrable, ante la actitud claudicante, si no
activa, en el atentado que de inmediato se perpetró contra el citado
monumento emblemático de Navarra.
Un
año después, José Mª se manifestaba junto con el movimiento popular
ante la amenaza de eliminación absoluta de todos los elementos de la
urbanización histórica, adoquinado y pavimento tradicional del casco
histórico de Pamplona. Expolio al patrimonio que como el anterior del
Palacio Real y el posterior de la Plaza del Castillo dejaron nuevamente
inerme y empobrecida a la sociedad navarra.
El
año 1982 participó con su libro "Amaiur", editado por él mismo
en la reinaguración, tras la reconstrucción del monumento que las Diputaciones
habían levantado el año 1922 a los héroes que defendieron la independencia
de Navarra en aquel lugar.
El
patrimonio etnográfico le debe mucho a Jimeno Jurio, pues él, siguiendo
las enseñanzas de Barandiaran, efectuó una investigación sistemática,
comenzando por su Artajona, en infinidad de localidades. Folklore navarro
de las distintas estaciones. El calendario festivo. Vocabulario Histórico.
Al airico de la tierra. Tipos de la tierra. San Miguel in Excelsis.
Brujería antigua, moderna y contemporánea. Danzas. Carnavales.
En
el campo patrimonial de las fuentes documentales, su colección de documentos
medievales de Artajona, otras poblaciones y cartularios reales, publicados
en Príncipe de Viana, Fuentes Documentales del País Vasco de Eusko Ikaskuntza
y otras muchas, fueron desentrañando los documentos depositados en los
archivos para poner su contenido al alcance de todos como lo hicieron
D. Arturo en sus euskarianas, José Mª Lacarra o José Goñi Gaztambide
en la historia eclesiástica. Su erudición le llevó a que fuese requerida
su colaboración en la redacción de voces en varias enciclopedias, diccionarios,
calendarios, almanaques, atlas, guías e innumerables prólogos.
En
1973, siendo Director de la Biblioteca de San Pedro, que pertenecía
a la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, cuyo director era Miguel
Javier Urmeneta, publicó la "Historia de Pamplona", la primera
que hacia realmente honor a dicho título. Su publicación no estuvo exenta
de problemas, muy significativos del ambiente sociopolítico de aquella
época, el Consejo de Administración de la Caja de Ahorros Municipal,
de la que formaban parte un eclesiástico, Pedro Alfaro, se opuso por
desagradarle lo que se decía sobre los orígenes del cristianismo en
la ciudad y su preponderante teocracia durante mucho tiempo.
Estaba
yo un día en la Biblioteca de San Pedro, cuando Jimeno Jurio tuvo una
visita de Jaime Ignacio del Burgo, cuyo padre era Director de la colección
sobre temas de Cultura popular de Diputación, en la que Jimeno Jurio
era autor de cuarenta y cinco números distintos, pues ambos con sátrapa
atrevimiento le manifestaban su malestar por el camino que estaba siguiendo
de investigación y divulgación de la verdad, del oculto genocidio navarro,
sobre la historia reciente y la cultura euskara.
El
año 1977 quiso contrastar «académicamente» sus conocimientos, pero la
Universidad no le aceptó por motivos ideológicos. Los manipuladores
de la historia tenían un miedo insuperable al que ya se había convertido
en el gigante de la cultura navarra.
José
María Jimeno Jurio fue fundamental a partir de 1978 en la reanudación
de las actividades de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza,
tras el largo paréntesis del franquismo. Fue Vicepresidente por Navarra
de dicha Sociedad durante varios años, en los que con su humanidad y
laboriosidad hizo que la misma reanudara su actividad y presencia, a
pesar de las dificultades sin número que especialmente desde los poderes
políticos y fácticos establecidos en Pamplona se dirigían contra ella.
Otro
mérito no menor de este gran navarro, humilde y sencillo como los verdaderos
sabios, es que se vio obligado a trabajar también en algo que le pudiera
permitir vivir aunque siempre modestamente, para poder compatibilizarlo
con su absorbente labor investigadora y de comunicación sin reservas
de todo lo que descubría. El mismo se tuvo que financiar y «autoliberar»,
pues no dispuso ni de fortuna económica personal ni, salvo migajas,
de los estipendios y favores del Poder. Elena y Roldán se merecen la
más firme y agradecida solidaridad por ser los más cercanos testigos
y cómplices del Maestro de Navarra.
Navarra
tiene una deuda con Jimeno Jurio y no dudamos en que tarde o temprano
se cancelará. Pero hasta que llegue ese momento, toda nuestra sociedad,
en menor grado algunos, le reconoce los méritos por sus invalorables
aportaciones al conocimiento del pasado y aún del presente, con sincero
agradecimiento.
5 octubre 2002
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