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Los señoritos quieren justicia

Txema Aranaz Cordón. Miembro de Iniciativa Ciudadana Para la Defensa del Patrimonio.

Esta mañana son juzgadas varias personas defensoras de la Plaza del Castillo y del Patrimonio de Navarra allí expoliado. La causa, intentar pedir explicaciones a dos de sus responsables, Laguna y Corpas, que por sus cargos forman parte de una Fundación que disfruta de abundantes millones del erario público, con sede en la misma dirección que el Departamento de Cultura/Príncipe de Viana y presidida por el popular Sanz.

Los fines de esta curiosa y millonaria Fundación paraoficial son -eso dicen- destinar fondos para la restauración de Bienes de Interés Cultural, por lo que parece lógico que sus responsables explicaran cómo era posible compaginar tales fines con la destrucción y expolio sistemático que llevaban a cabo en la Plaza del Castillo, y en vísperas de llevar a cabo la destrucción de las termas romanas. Expolio y destrucciones que solamente son posibles gracias a las órdenes firmadas por la dirección de Príncipe de Viana.

El tal Laguna zanjó la reunión sin dejar que apenas se iniciara, despachando a los dos interlocutores que permitió recibir, con el argumento de que están en mi casa. Reacción similar a la de aquellos porteros de casas bien, a los que sus dueños disfrazaban de serviles uniformes y gorras de plato, y que terminaban por creerse el personaje, ejerciendo de ridículos sargentos de tres al cuarto.

Pues bien, este mediocre portero de Príncipe de Viana dio orden de desalojar a los intrusos de su casa, que fueron conducidos a los calabozos de la policía foral en Beloso. Allí se les indicó que estaban detenidos "por desobediencia a la autoridad y exhibición de pancarta" (?!), y tras cachearles les tuvieron detenidos por espacio de cuatro horas y media, repartidos en tres calabozos. Previamente, les habían obligado a quitarse los cordones de los zapatos (¡), que arteramente habían introducido para fines insospechados, y que a buen seguro la fiscalía tendrá en cuenta -junto con la amenazante pancarta de medio metro- para meterles el puro que se merecen.

La denuncia que les acusa no es sólo falsa, sino una auténtica vergüenza; perjeñada como escarmiento por que los detenidos forman parte de Iniciativa Ciudadana en Defensa del Patrimonio, firmantes de varias de las denuncias presentadas contra los culpables de este expolio y de otros anteriores. Aquí, quien destruye a conciencia el Patrimonio de Navarra, no sólo tiene bula para hacerlo, sino para llevar a juicio a quienes osen señalarles con el dedo. Entre los acusados figuran dos personas, Jacinto Martínez Alegría y Miguel Ángel Muez, ex-concejales antifranquistas del Ayuntamiento, ejemplo de inteligencia y honestidad al servicio de los ciudadanos de Pamplona.

A los chavales les dicen en las escuelas que Franco murió en 1975, pero no les cuentan que su colonia sigue empapando la mugre de tanto demócrata de Corte Inglés.

2003 abril