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La campaña contra Vasconia como territorio gobernado
por Sancho Garcés III "El Mayor"

Pedro Esarte Muniain

La vida es escuela y uno nunca acaba de sorprenderse. Carezco de títulos y grados, y me asombro de los que los tienen al ver la disquisición buscada entre vasco y vascón. Me produce un sincero orgullo no haber sido de los "educados" en las universidades de la cultura y religiosidad de imposición y estulticia, como al presente seguimos teniendo en Navarra.

Resulta difícil entender que un docente, Profesor en el CSIC de Madrid, Catedrático de Historia y Geografía, y divulgador de trabajos históricos, pueda asentar principios diferenciados entre "vascos" y "vascones" interpretando textos de la Edad Media, sin una previa búsqueda de confrontación que motive buscar su diferenciación. Pero en el presente caso de Wascones, Vascones, Vascos, todos pueden responder a una sola Vasconia, y hasta aquí no hay litigio. La territorialidad es otro tema que exige más espacio que este corto artículo de prensa.

Que la denominación de "vasco" no se diera hasta años posteriores nada desdice de emplearlo ahora como tal, ya que lo que habría que demostrar es su improcedencia, ya que la procedencia está a la vista. Si no, tendríamos que apencar contra tanto relator o escritor con amplitud de méritos que hoy se vería con el culo al aire por haber conceptuado el reino de Navarra y a los navarros como regnícolas del mismo desde antes de 1162, fechas en las que todavía no existía con dicha denominación. El léxico pues, se hace apropiado en relación al uso.

La voz "vascos" definido por el ESPASA: "el nombre de vascos deriva indudablemente del latino Vascones, aplicado a un grupo humano al que señalaban como residiendo entre el Ebro y los Pirineos, a Oriente de cántabros y Occidente de ilergetes... Es propio de un criterio verdaderamente vulgar el prurito de excluir de aquella denominación a los navarros, cuyo territorio radica plenamente en el de los Vascones, y tan vulgar es el criterio de quienes pretenden hacer distintos de los vascos a los vascongados, dejando aquel nombre relegado a los del lado N. de la actual frontera francesa".

La concepción e identificación similar de navarro y vascón fue normal, y la simultanearon autores tan dispares ideológicamente como José Moret, Oyhenart, Campión, Ortueta, Lacarra, Goñi Gaztambide, y hasta Aymeric Picaud y otros. Recientemente Olaizola y Urzainqui, éste último prodigándose en varios trabajos actuales.

Al respecto también Zuaznavar fue exponente de la misma similitud recogiendo, además, autores coetáneos de la Edad Media: "aunque se ha disputado sobre la inteligencia que se debe dar a la palabra Vascones en este pasaje del Obispo de Salamanca, lo cierto es, que el Monje de Silos, escritor del siglo XII, el Obispo de Tuy D. Lucas, el Arzobispo de Toledo D. Rodrigo Ximenez de Rada (natural de Navarra) y el Rey de Castilla D. Alonso el sabio en el siglo XIII usaron de la voz Navarros por Vascones, distinguiéndose D. Lucas y D. Rodrigo en usar de ambas voces".

Y es que el castellano o español (también en similitud del concepto), es tan rico en matices, tanto académicos como pueblerinos, que nadie dejaría de entender un mismo concepto, si trato a una persona de navarrero como si le llamo navarrerón, más allá del significado que el lector quiera dar al término.

Pero cuando tratan de demostrar que "vascones" no tiene nada que ver con "vascos", que los "vascones" de los romanos no fueron los mismos que los "bashkuns" de los cronistas árabes, o cuando se hace descender a Sancho III de un rey godo, adelantando ya el dudoso origen de la información, se está incurriendo sencillamente en la pérdida y mal-interpretación de la concreción del tema. Más aún. Si se pretende argumentar que "la Pamplona de la que era rey Sancho III se consideraba una plaza fuerte para resistir a musulmanes y vascones", se cae en el ridículo pleno, con títulos o sin títulos.

Por encima de las indefiniciones mostradas, es infamante que se señale la ciudad por su origen romano, y a sus nativos se les asigne el de "iruña con minúscula, la ciudad (de Pompeyo), de la que hablaban los campesinos euskaldunes de la Cuenca".

Finalmente, me alegraría mucho saber que se siente navarro de verdad, pero me queda la duda de si su animosidad frente a Sancho el Mayor es porque fue rey vascón y navarro, independientemente de su origen o sangre, o porque prefiere sentirlo como rey godo. Me gustaría que me lo aclarara.

Su exposición de que "la Pamplona de la que era rey Sancho III se consideraba una plaza fuerte para resistir a musulmanes y vascones -con- indicios para pensar que a lo mejor fue lo contrario (de ser defensor del territorio de los vascones), sólo muestra el objetivo de sembrar la duda sin documentación veraz y concreta. El efecto de la media verdad, es decir, doble mentira.

Ya decimos en el titular del artículo que el tema es de campaña contra Sancho III, no por tal, sino por haber sido rey de Vasconia.

Y así, viene luego el esparcidor de infamias. Sí, ese que predicaba la política en verso en 1979 alardeando de sus ocho apellidos vascos, ese que giró por todo el arco parlamentario de la partitocracia. Ese es el que hoy distingue "Wascones" de "Vascones" con el único fin de difamar, que algo queda.

Es la última salida de frasco de ese señor, que hoy más que nunca muestra su inclinación hacia el poder y el dinero al publicar que, según el códice Albeldense (hecho a iniciativa de los reyes navarros), "importantes textos canónicos, jurídicos e históricos, .... acervo literario e ideológico-simbólico… -le llevan a la conclusión bastarda de que- "la monarquía pamplonesa hace suyo el glorioso pasado romano-visigodo-hispano-cristiano, a través de la monarquía asturiana".

Así como lo leen; es el glorioso pasado romano, que en Iberia no tuvo otra función resultante que fundar las provincias del imperio denominadas Hispania y verse sucedido por los godos para dominación nuestra, a quienes robamos su gloria y debemos agradecimiento, que debe ser a tenor de los méritos expresados, eterno.