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Nabarralde | Nabarra Papers
La
batalla de Noain en el siglo XXI
Luis
Martínez Garate
Hoy
conmemoramos por primera vez en el siglo XXI la Batalla de Noain. Los
analistas de tendencias a nivel mundial prevén que durante el
primer cuarto del presente siglo se va a producir una eclosión
de nuevos estados. Muchos de nuevo cuño, pero, sobre todo, de
otros correspondientes a naciones que fueron privadas del mismo por
la violencia ejercida por otros estados, más fuertes, que los
conquistaron y ocuparon. Este es nuestro caso: en la Batalla de Noain,
en 1521, se consolidó el proceso en el que Navarra fue privada,
tras su conquista por Castilla en 1512, de la parte de su territorio
determinante, desde el punto de vista estratégico, para su viabilidad
como Estado europeo. Tal proceso fue la culminación de los hechos
históricos que comenzaron a finales del siglo XII con la conquista
de sus territorios occidentales.
Vivimos
en una sociedad acostumbrada, por la manipulación conceptual
imperialista de la organización polí- tica del Estado
español, a considerar Navarra simplemente como la actual Comunidad
Foral del mismo nombre. Nuestra sociedad intuye que en los problemas
y conflictos que vivimos y sufrimos, hay «algo» que supe-
ra esa realidad pero, desdichadamente y merced a los medios de comunicación
mayoritarios, con clara misión intoxicadora, no es capaz de alcanzar
una visión consciente más amplia.
Los
conflictos que se plantean con crudeza en el territorio de la CFN son
problemas de Estado, interestatales, cuestiones internacionales y globales.
Si se tratan como los de una simple «Comunidad autónoma
española» permanecerán enquistados por mucho tiempo,
o se resolverán, caso de más alta probabilidad, a favor
de los estados dominantes (Francia y España).
El
euskera es un problema de Estado. Para que una lengua sea viable, útil
en la vida cotidiana y respetada en el contexto internacional necesita
del soporte de un Estado.
El
planteamiento que hace España con el Polígono de Tiro
de Bardenas es paradigmático del uso que hacen los estados imperiales
con el territorio de sus colonias: sirven para dar cobijo a aquellos
menesteres que nadie quiere. Sólo desde la soberanía que
permite el tener un Estado propio, puede resol- verse el actual conflicto
de modo favorable a nuestros intereses, mediante una auténtica
negociación internacional en toda la regla.
El
trágala de Itoiz sólo tiene solución democrática
en una negociación entre iguales; de Estado a Estado. Si alguna
vez llega agua del Ródano al territorio del Estado español
será porque lo habrán negociado a ese nivel, no mediante
la imposición autoritaria y fascista como en nuestro caso.
El
modelo de infraestructuras de transporte que se pretende imponer (por
ejemplo la llamada Autovía del Pirineo) no soluciona las impresionantes
carencias que actualmente sufrimos (en ferrocarriles sobre todo, pero
también en carreteras), responde exclusivamente a los intereses
de los estados dominantes, repugna las tendencias actuales más
democráticas y potencia una sociedad que persiste en el des-
pilfarro energético y la destrucción del medio ambiente.
La definición del modelo de transporte está, también,
en manos de los estados.
Otro
problema global, los residuos generados en una sociedad basada en el
consumo, ya vimos qué solución tuvo en Góngora
todavía ha- ce pocos años. Este es otro de los gravísimos
problemas globales que sólo un Estado puede acometer con eficacia
y garantías democráticas.
Los
conflictos provocados por la desidia y el abandono, cuando no desprecio,
de quienes actualmente rigen los destinos de la CFN con relación
a cualquier expresión de los bienes denominados comúnmente
como patrimonio, manifiestan su desinterés por nuestra propia
personalidad, por el afianzamiento de nuestra identidad y autoestima
y, por desgracia, su obsesión por lograr una sociedad sumisa,
sin capacidad crítica e integrada sin problemas en el actual
régimen político de España. El último ejemplo
lo tenemos en la cerril posición del Ayuntamiento de Iruña
con su proyecto de parking y reurbanización de la Plaza del Castillo,
frente a la multitudinaria y pacífica demanda de un referéndum.
La
sociedad de la actual Navarra reducida y minorizada, tiene que dar el
salto que supone la recuperación de su identidad y autoestima.
Tiene que recuperar su pro- pia percepción como Estado europeo.
Esta es la única situación que, en el contexto internacional,
le va a permitir sobrevivir de modo digno y democrático en el
siglo XXI. Todos los navarros, orientales y occidentales, del sur y
del norte de los Pirineos, tienen que asumir su territorialidad plena
para poder ser una organización política a nivel mundial,
es decir un Estado, viable.
El
empresariado, la Universidad y, en general, todos los sectores que tienen
vocación de descollar como elementos punteros de una sociedad,
deben asumir que su futuro, nuestro futuro, no es la España del
subsidio, el pelotazo, la corrupción y la chapuza, sino la de
un Estado europeo democrático y moderno.
Es
necesario abandonar las medias tintas y las dobles pertenencias. Los
navarros sólo somos navarros. Esta es nuestra nación,
éste es nuestro Estado. Nuestra y urgente es, también,
la tarea de desarrollar y realizar la organización y estrategia
necesarias para lograr su consecución efectiva.
Gara,
01.07.01
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