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La UNESCO y Navarra

Jose Mari Esparza Zabalegi - Editor

Lo que tengo delante de los ojos no es ningún manifiesto de AEK, ni de Sortzen, ni de Euskaltzaindia ni de la Federación de Ikastolas de Navarra; ni es uno de tantos textos en favor de la lengua y cultura vasca de los navarros que unos tanto nos esmeramos en proclamar y otros en menoscabar. Lo que estoy leyendo es la 'Declaración Universal de la Unesco sobre la diversidad Cultural', adoptada por unanimidad de todas las naciones del mundo, en la 31† sesión de la Conferencia General, ParÌs, dos de noviembre del 2001. Es decir, hace cuatro dÌas.

¿Como es posible que nadie nos haya hablado de la misma teniendo tanto polÌtico europeÌsta, tanta bandera de la UE en los consistorios, tanta fanfarria eurÛfila entre nosotros? Precisamente porque la DeclaraciÛn se refiere a lo que est· ocurriendo en Navarra de forma mucho m·s directa de lo que algunos quisieran.

Fiel a su cometido fundacional, y desde los prolegÛmenos de su acuerdo, la Unesco advierte a todos los gobiernos del mundo que el respeto a la variedad de culturas es la mejor garantÌa para la paz y el entendimiento mundial. ´La diversidad cultural ‚concreta‚ es para el gÈnero humano tan necesaria como la diversidad biolÛgica para los seres vivos. En este sentido, constituye un patrimonio de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones presentes y futurasª. (art. 1)

Lejos de coartar a nadie, dice, la diversidad cultural amplÌa las posibilidades de elecciÛn de todos y es un factor de desarrollo, ´no solamente en tÈrminos de crecimiento econÛmico, sino como medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoriaª. Es adem·s ´un imperativo Ètico, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humanaª. (Art. 3).

La Unesco no divaga cuando explica quÈ entiende por respeto a esa diversidad y a esos derechos humanos. Por eso cita ´en particular los derechos de las personas que pertenecen a minorÌas y los de los pueblos autÛctonosª. (Art. 4).

øQuÈ minorÌa cultural hay en Navarra? øY no es el vascÛn nuestro pueblo autÛctono? øQuÈ tiene que ver lo que aquÌ ocurre con lo que expresa la DeclaraciÛn en su artÌculo cinco, firmado por el propio Gobierno espaÒol?: ´Toda persona debe poder expresarse, crear y difundir sus obras en la lengua que desee, y en particular en su lengua materna; toda persona tiene derecho a una educaciÛn y una formaciÛn de calidad que respete su identidad cultural; toda persona debe poder participar en la vida cultural que elija y ejercer sus propias pr·cticas culturalesª. øDerecho a elegir la vida cultural de uno? Esta Unesco se ha debido volver loca, øverdad seÒor Sanz?

La Unesco afirma que ´debe protegerse el derecho de las culturas ‚y siempre comenzando por las minoritarias y las autÛctonas‚ garantizando el pluralismo de los medios de comunicaciÛn, el multiling¸ismoä y la posibilidad para todas las culturas de estar presentes en los medios de expresiÛn y de difusiÛnª. (Art. 6).

Al hilo de esto, repasemos las licencias de prensa, radio y televisiÛn de Navarra. No sÛlo no se protege nuestra lengua autÛctona: se persigue con saÒuda mixtura de maldad e ignorancia. A sÛlo 900 kilÛmetros de donde se ha emitido, la DeclaraciÛn de la Unesco es papel mojado; texto que incluso sonar· a terrorista a algunos de los mostrencos que nos gobiernan. Pero es un mazazo a la polÌtica ling¸Ìstica violenta, inculta y contraria a los derechos humanos que aquÌ practican, y que no ocurre en Valencia con su gobierno de derechas, ni menos a™n en la Galicia de Fraga. Los gobiernos, dice la Unesco, deben comprometerse a poner en pr·ctica esta DeclaraciÛn, ´estableciendo relaciones entre el sector p™blico, el sector privado y la sociedad civilª. (Art. 11). Insiste una y otra vez en ´salvaguardar el patrimonio ling¸Ìstico de la humanidadª y ´fomentar la diversidad ling¸Ìstica en todos los niveles de la educaciÛn, dondequiera que sea posible, y estimular el aprendizaje del pluriling¸ismo desde la m·s temprana edadª. (Art. 12).

Y eso es, ni m·s ni menos lo que las ikastolas y el movimiento a favor del vascuence lleva haciendo durante dÈcadas. Y eso es todo lo contrario de lo que est· haciendo el Gobierno de Navarra, encabezado por UPN y seguido muy de cerca por el PSOE.

Como Ûrgano meramente consultivo, la Unesco no tiene fuerza para imponer sus resoluciones. A uno, en su ingenuidad, le gustarÌa que, como la ONU, la Unesco tambiÈn tuviera una fuerza militar de intervenciÛn r·pida, y que unos cascos azules de protecciÛn de derechos culturales saltaran en paracaÌdas sobre Navarra, detuvieran a tanto genocida embozado de demÛcrata, los juzgaran en un N¸renberg contra la ignorancia y, simplemente, los condenaran a ir a la escuela, a aprender el CatÛn.

No caer· esa breva. Sólo los navarros salvaremos nuestra cultura. Pero al menos, sirva esta Declaración de la Unesco de renovado estribo para apilar razones y seguir luchando ‚°oh fatalidad!‚ por lo evidente. -


Gara 15.09.02