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Más España, menos Fuero

José Luis García de Falces. (Promotor de Nabarralde)

El Sr. Sanz, presidente de UPN y aún del Gobierno de Navarra, contestó a la reclamación de libertad, lanzada el Aberri-eguna por Aralar y otras fuerzas políticas con la siguiente frase: "A las peticiones de independencia, UPN contesta con más Fuero y más España". Pues bien; esa frase es contradictoria en sí misma y, por lo tanto, falsa. Pero, además, resulta patética en boca de quien debiera erigirse en defensor de Navarra.

Sr. Sanz, ¿se ha preguntado alguna vez por qué nunca ha habido Fueros en Salamanca, Burgos o incluso, y sobre todo, en Madrid? Supongo que no. Pues hágase esa pregunta. Tendrá que responderse, si lo hace con sinceridad, que no les hacían falta. Efectivamente, los Fueros siempre fueron esencialmente la misma cosa: un derecho y una libertad frente al centralismo del Estado. Aunque han sido mutilados y convertidos en restos residuales, los Fueros son un signo de libertad frente al Estado. ¿Para qué iban a querer Fueros las regiones que constituyen la propia encarnación del Estado?

Fuero significa derecho y libertad, y lo significa frente a cualquiera, pero especialmente frente a quien ostenta el poder político, es decir, frente al centralismo, frente a Madrid. Así lo entendieron nuestros mayores en la Gamazada, en las Guerras Carlistas, en tantos y tantos episodios de resistencia y de lucha. Mucho antes de que Sabino Arana, siervo de su tiempo, escribiese su primera letra, el último síndico de las Cortes de Navarra, Sagaseta de Ilúrdoz escribió la frase más bella que se pueda escribir sobre la independencia: "¡La independencia de los pueblos pequeños no es menor que la de los pueblos grandes!".

Sagaseta de Ilúrdoz se refería precisamente a los Fueros de Navarra. A los Fueros-Fueros, eso sí. A los anteriores al Estatuto Real de 1833, a los anteriores al Abrazo de Bergara, a los anteriores a la Ley Paccionada, que los navarros menos acomodaticios consideraron siempre o bien una traición o por lo menos una lamentable rebaja. Sagaseta de Ilúrdoz no se arrepintió de su defensa de los Fueros, es decir, de la independencia según sus propias palabras, y por ello murió en el destierro, del que nunca pudo volver.

Señor Sanz, ¿se ha preguntado alguna vez si la supeditación de los Fueros a la Constitución no constituye precisamente la negación del concepto de derecho histórico de los mismos? Supongo que no. Si lo analiza, usted mismo y UPN tendrán que declararse antes navarros que españoles. Ese es el verdadero navarrismo; o si lo quiere nacionalismo navarro, como alguna vez lo ha debido usted insinuar. Pero los que no se atreven a declarar que antes navarro que español... navarreros y otros -eros.

Cuando el general Espartero abolió los Fueros de las cuatro provincias vascas, prostituyó el Fuero, con la famosa frase de la Ley de 25-X-1839: "Se confirman los Fueros, sin perjuicio de la unidad constitucional". La actual Constitución no inventó nada, sino que amañó la misma idea con otro aderezo: "La Constitución ampara y protege los derechos históricos de los territorios forales".

¿Se ha preguntado usted, Sr. Sanz, cómo puede proteger una norma de 1978 derechos históricos, anteriores a dicha Constitución en cientos y cientos de años? También supongo que no. Si los Fueros subsistieron hasta 1978 sin la protección de ninguna Constitución, ¿por qué iban a necesitar ahora su amparo? Ese amparo y protección no es más que una artimaña para someter el Fuero a la Constitución; para ponerlo debajo de una norma posterior y de origen, control y dinámica completamente ajena al Fuero. Una artimaña para desnaturalizar el Fuero.

Los que defendemos y defenderemos siempre que el Fuero es libertad y derecho, jamás admitiremos la supeditación del Fuero, derecho histórico por antonomasia, a una norma posterior y ajena al mismo como es la Constitución. ¿No se ha dado cuenta Sr. Sanz que debiera haberse hablado de Constitución foral, es decir, acomodada al Fuero, en vez de hablarse de Fuero constitucional, es decir, de Fuero sometido a la Constitución?

Sr. Sanz, UPN nació con el pecado original de salir a la contra. A la contra del nacionalismo, del sabinianismo, de lo vasco. Por ello se obsesiona en definir la identidad de Navarra en la trinchera de la actual situación, en su actual mapa y estructuración político-autonómica. Triste sino el que UPN le otorga al pueblo navarro igualando su identidad a su actual situación, es decir, negándole cualquier decisión con respecto al futuro. La mayor depravación del Fuero es, precisamente, convertirlo en obstrucción de la elección y de la libertad. ¿O es que Navarra no puede decidir más que lo que ya es? ¿O es que Navarra y los navarros somos prisioneros de nuestras estructuras jurídico-políticas anquilosadas en el sometimiento de la Constitución?

Navarra cuenta con unas señas de identidad que hay que buscarlas en lo que Arturo Campión denominó su "genio". Navarra es el Estado de Vasconia, la estructura política de Euskal Herria, la expresión política del pueblo del euskera, donde ni el francés, ni el español, ni el occitano, ni el romance, ni el árabe, ni el judío, ni el latín y quizá muchas más lenguas y culturas nos son ajenas. Pero donde la lengua y cultura indiscutiblemente originaria y permanente ha sido, es y será el euskera.

Usted, Sr. Sanz, no ha aceptado el desafío de debate de Zabaleta, el primero de la candidatura de Aralar, en la que yo, con mis 83 años, soy el último. Pero hemos observado un cambio esencial en su propuesta de debate electoral, de cuyo primer plano parece ahora querer retirar su inicial propuesta de debate sobre política anti-terrorista.

Quizás también debiera corregir su patética contestación a las reclamaciones de independencia. En otro caso, se avergonzaría de usted Sagaseta de Ilúrdoz. Cuanto más Fuero, Sr. Sanz, más Navarra. Cuanto más España, Sr. Sanz, menos Fuero.

Los jóvenes de UPN llegarán a gritar algún día que ¡antes navarros que españoles! Ese día hablarán en euskera... y en inglés, español, etcétera. Atreveos.

En el momento en que se reivindica liberar el Fuero del sometimiento de la unidad constitucional de Espartero o del amparo y protección de la constitución del 78, se está defendiendo la dignidad de Navarra, es decir, su derecho de autodeterminación. Es decir, la independencia que defendiera Sagaseta de Ilúrdoz.

Sagaseta de Ilúrdoz defendió la independencia de Navarra, muchos años antes de que la inventase Sabino Arana, como gusta repetir a algunos navarreros, con una falta de comprensión hacia su tiempo, que no se aplica a otros contemporáneos suyos mucho más impresentables.

El Fuero que defendíamos los anti-franquistas en la resistencia al franquismo, algunos en el Napar Buru Batzar, era el de la libertad. Era antes de que lo amparase, protegiese y lo prostituyese la Constitución.

2003 mayo