Aitaren etxea
Iulen Lizaso (Hernani)
El profesor de historia medieval en la Universidad de
Deusto, Armando Besga, acaba de presentar el libro titulado
"Domuit vascones". En el mismo da por supuesto que el pueblo vasco
es el más antiguo de Europa, aunque se lamenta: "...pero es que
nadie lo ha intentado demostrar".
La inversión del Gobierno Vasco en I+D está por encima de
la media europea. Se podía ampliar a I+D+D incorporando un poco de
Dignidad a este nuevo campo de investigación ¿No?.
En el Correo Español del 20-11-2002, F. Iturriaga afirma:
"Las tres cuartas partes de la población europea descenderían
de los vascos prehistóricos". Comentaba así un artículo de la
revista norteamericana Scientific American del investigador Peter
Forster que dice: "Los vascones habían sido los primeros en
poner nombre a los ríos, afluentes, lugares y montañas en
Europa" y Venneman y Hamel: "Los vascones refugiados en el
País Vasco pirenaico durante la última glaciación, colonizaron
luego Europa".
El profesor Besga nos recuerda cómo nos enseñaban en los
textos de la Historia de España que "Los íberos que venían del
sur se encontraban con los celtas del norte sin que aclarasen qué
es lo que sucedía con los que ya ocupaban esas y otras partes del
territorio", afirmando en otro momento que, "El Euskera fue
la lengua que se habló en toda la península en la antigüedad".
Deduzco que todo esto se refiere, como mínimo, a hace 2.700
años.
Sólo la envergadura de esta objetiva información, y el que
se estime como valor cultural que: "El euskera es la única lengua
no Indoeuropea presente en Europa", debería bastar para reconocer
a Euskal Herria institucionalmente ante la ONU por parte del
Gobierno Español como PUEBLO con todos los derechos recogidos en
la "Carta de Derechos de los Pueblos" y no como Comunidad Autónoma
o Foral dentro de la forzada y mal avenida familia
nacional.
Cuando a un miembro de la "comunidad" (común unidad
voluntaria) histórica de pueblos de la familia ibérica, después de
10 siglos de acoso y agresión, no se le ha conseguido doblegar en
su sentimiento, es que esa raíz no morirá; contiene savia viva y
original.
10 siglos de guerras, acoso y violación de pactos, por
parte de quien un día se alzó en armas contra su padre. Un vástago
de esa comunidad que no dudó en ocupar el lugar de su padre en la
mesa para gobernar con ambición imperial hasta fuera de sus
fronteras, mostrándose intolerante y autoritario con su propio
padre y resto de hermanos. De esta manera quedaron perpetuados los
conflictos y la desarmonía de la familia ibérica.
Mientras los gobernantes y dirigentes políticos de Euskal
Herria sigan ignorando y despreciando la memoria histórica y las
raíces culturales de su propio pueblo, están condenados a
sostenerse en la tibieza y condenando a este pueblo a ser sometido
con prepotencia por voluntades ajenas al sentimiento de su propia
raíz, es decir, a vivir enajenados.
Como tronco abatido, ese padre ve destruir su propia casa.
Su rama mas soberbia y altanera se volvió espada contra el mismo
tronco. Aún hoy siguen haciendo leña de él; la casa del padre
derribada, su memoria histórica manipulada, su cultura vejada, la
comunidad nativa insumisa secularmente reprimida, perseguida y
troceada entre cárceles, exilio y clandestinidad... Con unos
gobernantes nativos, acomodados y sentados sobre esa ruina moral.
Gestores que dicen taparse la nariz con los gobernantes reales,
pero lo que se tapan son los ojos ante la realidad de los
gobernados.
El pueblo vasco tiene un bagaje histórico y cultural
inmenso; único dentro de los países occidentales. Eso no le hace
superior; tan solo le da derecho a decidir su futuro sin
injerencias de ningún gobierno. Nunca este pueblo recobrará su
posición de igual, ni conseguirá demostrar la razón de ser de su
identidad histórico-cultural, usando los mismos medios que quienes
lo mantienen enajenado; es decir, mediante pactos políticos en
desigualdad y armas de guerra.
Nunca será desagraviado este pueblo desde el blanco y
negro de esta "cultura" de guerra política, sino en base a
despertar una conciencia de sentimiento para con su raíz histórica
y afinidad multicultural, en alianza multicolor desde la igualdad
con los demás pueblos de la familia ibérica... Nunca mientras no
nos volvamos a poner en nuestro lugar, unidos y asentados sobre
esa raíz, para ir tomando de la fuente del nuevo tronco. La savia
que contiene despierta las memorias del viejo árbol
vascoibérico.
2003 mayo