| El árbol de la vida |
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| Luigi Anselmi | |||
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No ya el ciprés enhiesto de la sombra y el sueño, ni Yggdrasíl el fresno cósmico de los hombres del norte y de sus dioses, ni siquiera el manzano de los frutos prohibidos, sino un arbusto ruín, inerme, miserable, sauce llorón, tal vez, cuyas ramas se inclinan humilladas hasta besar el suelo... En cada recodo la rama se divide, obligándonos a elegir un camino, a abandonar los otros inexorablemente: son las reglas del juego... Y entretanto nosotros, jugadores mediocres y aburridos, nos vamos descartando de los triunfos, acumulando paja, deudas, resentimiento..., mientras desde la mesa, inasequibles, las reinas y los ases codiciados nos miran y sonríen con inmenso desprecio...
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