| El silencio, otra mentira sobre Gernika |
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| Editorial | |||
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SETENTA y cinco años después de que los aviones de la Legión Cóndor alemana, en cumplimiento de la bárbara estrategia de exterminio del golpista general Mola, se lanzaran el 26 de abril de 1937 sobre la villa de Gernika al igual que lo habían hecho o lo harían sobre un treintena de localidades vascas; el Estado español aún se resiste a reconocer en toda su extensión la verdad de lo que fueron los primeros ataques indiscriminados de una aviación de guerra contra la población civil en Europa. Mintió durante más de cuatro décadas, las de la dictadura franquista en el poder, cuando sostuvo y alentó la falsedad de la versión oficial que desde las inmediatas horas siguientes al inhumano ataque hizo circular el aparato de información de los sublevados para ocultar la verdad que un periodista militante de la misma, George L. Steer, hizo mundialmente pública a través de The Times. Y ha evitado admitir la verdad durante las tres décadas largas transcurridas desde la muerte del dictador y el inicio de la Transición y aún lo evita hoy, día del 75º aniversario de aquella tragedia, con el silencio que, como decía Miguel de Unamuno, es tantas veces la peor de las mentiras. Porque tres cuartos de siglo después, el Estado español -contrariamente a los estados alemán e italiano, que sí han expresado el pesar por la participación de sus fuerzas armadas en aquellos hechos- se resiste aún a pedir perdón por la barbarie cometida pese a la responsabilidad heredada por sus gobernantes junto al propio Estado que les legó el franquismo. Y porque al eludir una y otra vez responder a esa exigencia de admisión de culpabilidad que surge de las víctimas, de la propia sociedad vasca, no solo permite entender que no reniega, es decir, que asume; la versión franquista como única que el Estado español y su ejército han hecho oficial en todo este tiempo sobre aquella ignominia, sino que refuerza la base que dicha falsedad obtuvo en el desconocimiento y la lejanía, permitiendo conscientemente que permanezca abierta una rendija por la que los interesados legatarios ideológicos del fascismo cuelen todavía hoy siquiera ínfimas dudas sobre la verdad constatada y certificada por la ciencia de la historia y que siquiera en 1999 se apuntó en una resolución parlamentaria. No ha existido nunca, mucho menos ahora, acabado hasta el último rescoldo violento de las consecuencias de aquella crueldad que asoló Euskadi en la guerra y la posguerra, razón alguna para mantener por un solo minuto más la mentira en forma de silencio que desde entonces y durante cada uno de los más de cuarenta millones de minutos transcurridos desde el 26 de abril del 37 ha seguido bombardeando Gernika y con ella a todas las víctimas, directas o indirectas, que ha seguido provocando la inmensa tragedia de aquel conflicto. Pero el Estado español no ha rectificado aún. Por eso, recordar también esa parte de la verdad hoy, exigirla hoy, 75 años después, sigue siendo imprescindible.
http://www.deia.com/2012/04/26/opinion/editorial/el-silencio-otra-mentira-sobre-gernika
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