Inicio Munduan barna La pluralidad del mundo judío

La pluralidad del mundo judío PDF Imprimir E-mail
Lluís Foix   

Steiner dice que no se puede dimitir de ser judío y al mismo tiempo no está convencido de que la creación del estado de Israel fuera la solución definitiva para un pueblo históricamente perseguido por Europa

 

 

Repasando las lecturas de verano me he dado cuenta que los tres libros que había seleccionado para leer en días de más tranquilidad eran de tres personas judías. Los tres hablan de su condición y los tres se aproximan a ella de forma sutilmente diferente. Me refiero a Tony Judt, a Edith Stein y a George Steiner. Tres figuras racionalmente muy potentes, las tres con recorridos biográficos diversos, incluso contrapuestos, que hablan de una manera natural de su condición judía y al mismo tiempo han hecho aportaciones interesantes a la historia del pensamiento occidental.

 

Los tres son judíos de una cierta heterodoxia en el sentido de que sus posiciones racionales, culturales y espirituales no coinciden con lo que sería la ortodoxia ordinaria de un judío típico. Son personas que han transitado por Europa Central, se han movido de un lugar a otro, han hablado en las universidades más prestigiosas, han escrito libros y han influido en el pensamiento de millones de personas.

 

Steiner es posiblemente el hombre de letras más importante de la segunda parte del siglo XX. Y sigue publicando libros y hablando de todo a sus 83 años. Tiene una pasión por la lengua y en su 'Después de Babel' dice que la auténtica catástrofe de Babel no es la dispersión de lenguas, sino la reducción del habla humana a unas cuantas lenguas planetarias multinacionales. La extinción de lenguas que estamos presenciando en la actualidad, docenas de idiomas pasan cada año a un silencio sin remedio, es exactamente simultánea a los estragos que se perpetran en la fauna y la flora. No hay lenguas pequeñas por reducido que sea su espacio demográfico o ambiental. Todas y cada una de las lenguas humanas son ventanas abiertas al ser, a la creación. En La poesía del pensamiento nos dice que "la historia del lenguaje, la vida del lenguaje son al mismo tiempo la historia y la vida del espíritu humano".

 

Steiner dice que no se puede dimitir de ser judío y al mismo tiempo no está convencido de que la creación del Estado de Israel fuera la solución definitiva para un pueblo históricamente perseguido por Europa. La libertad de Steiner es la que invoca Edith Stein, la discípula de Husserl y autora de numerosos libros sobre fenomenología, para dar el paso de la conversión al catolicismo, hacerse carmelita después de leer la vida de Teresa de Ávila y terminar siendo gasificada en Auschwitz por ser judía. Fue detenida por la Gestapo en Holanda después de que los obispos holandeses condenaran el antisemitismo del Tercer Reich y Hitler ordenara la detención de todos los cristianos que no pertenecieran a la raza aria. La biografía de Francesco Salvarani es un recorrido vital de esta mujer que se considera hija de Israel e hija de la Iglesia, pasando por su etapa atea e indiferente, y que hoy está canonizada como santa.

 

El último libro de Tony Judt, 'Pensar el siglo XX', es un diálogo con Timothy Snyder, celebrado cada jueves del invierno, la primavera y el verano de 2009, cuando ya no era capaz de escribir nada, pero sí de hablar, debido a la avanzada enfermedad que acabaría llevándoselo en agosto de 2010. Es un libro de historia, una biografía y un tratado de ética. Judt es una de las referencias más lúcidas de lo que un día era y quizás aún es la socialdemocracia europea.

 

Un desafío intelectual del siglo XXI podría ser el de buscar la verdad desnuda aceptando sus múltiples formas y fundamentos. El buscar la verdad conlleva muchos tipos de investigación y, como nos dice el coautor Timothy Snyder, se llega al pluralismo, que no es un sinónimo del relativismo sino su antónimo. El pluralismo acepta la realidad moral de diferentes tipos de verdad, pero rechaza la idea de que todas ellas se pueden situar en la misma escala o categoría de valores.

 

Es muy enriquecedora la exposición de la historia del siglo XX, tan llena de tragedias y de confrontaciones, pero a la vez tan llena de mentes ricas que han dicho y escrito lo que han considerado pertinente. Muchos se han equivocado y otros han sufrido las consecuencias nefastas de pensar libremente. El recorrido de Judt por el siglo pasado es una exposición de lujo de conocimientos, de saber relacionar los acontecimientos, las personas, los políticos y los pensadores.

 

Desfilan las figuras más emblemáticas del siglo en los campos de la historia, el pensamiento y la acción política. Acepta que los ideales de juventud pensando que el marxismo era la mejor solución a los problemas de nuestro tiempo se estrellaron en 1989 cuando la Unión Soviética perdía la hegemonía política e ideológica en buena parte del mundo y de Europa donde había tenido un control exagerado y despótico. Pero analiza muy bien las causas que han llevado al mundo occidental capitalista a la situación en que se encuentra Europa.

 

Son tres figuras que representan la diversidad y la riqueza del mundo judío, que no es nada uniforme tal como se puede pensar si uno se deja llevar por las acciones concretas de un gobierno como el de Israel. Es imposible que no reconozca la importancia de que los escritores, científicos, historiadores, artistas y pensadores han tenido en mi vida. Desde Raymond Aron a Isaiah Berlin pasando por Hobsbawm y Hannah Arendt, han nutrido muchas de las cosas que he aprendido a lo largo de los años.

 

Como decía Joan B. Culla en un artículo publicado en El País el 29 de diciembre de 2010, no es fruto de ninguna conspiración el hecho de que siendo los judíos un 0,2 por ciento de la humanidad acumulen desde 1901 hasta hoy unos 170 premios Nobel. Hace unos años compré al salir de un concierto en el Royal Festival Hall de Londres un libro que relata la contribución judía en el siglo XX. La compilación sólo hace mención de mil judíos. No todos los judíos son grandes benefactores de la Humanidad. El estafador Bernard Madoff, el hombre más siniestro de los escándalos que cayeron sobre Occidente a partir de 2008, era judío. También lo eran muchos de los personajes que salen en la película 'Inside Job' que describe el origen de la crisis que nos afecta a todos.

 

Pero el balance es tan positivo en el mundo del pensamiento, la cultura y las artes a favor de la minoría judía que es inútil no reconocerlo. De ahí que los crímenes del nazismo no fueron sólo contra la nación judía sino contra la Humanidad.

 

http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/567946-la-pluralitat-del-mon-jueu.html