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A favor de la historia PDF Imprimir E-mail
Muriel Casals   

El análisis de los procesos históricos pide que se haga una observación atenta de la evolución de las variables que se utilizan para explicar los cambios de las situaciones sociales y económicas.

 

Interesan las variables que se pueden medir objetivamente como el nivel de renta, la productividad del trabajo o el ritmo de la inflación. También interesan otras variables más difíciles de medir que son las que sirven para describir las percepciones o los deseos de los ciudadanos y para ello son útiles las encuestas de opinión.

 

Últimamente hemos aprendido que una mayoría clara de catalanes desea la independencia de su país, una percepción a que han llegado tras constatar la dificultad de lograr una correcta evolución histórica tanto en lo referente a la vida económica como en los aspectos de la vida cultural y social si nos mantenemos dentro del estado español. Los catalanes sabemos que nuestro futuro como pueblo culto y civilizado que aporta su especificidad a la diversidad europea, está seriamente comprometido si continuamos formando parte de un Estado que no defiende los intereses económicos, sociales y culturales de un territorio y de unos ciudadanos a los que no trata como propios.

 

Hay un segundo aspecto del análisis de los procesos históricos que nos interesa resaltar y es la capacidad de detectar cuando una evolución de las variables que usamos para definir el funcionamiento de una sociedad ha entrado en una fase de irreversibilidad. El observador debe saber apreciar cuando una situación ha evolucionado de tal manera que ya no será posible volver atrás.

 

Hay un dicho que expresa claramente este hecho: "Todo el mundo sabe que es posible hacer una sopa de pescado a partir de los ingredientes presentes en un acuario, pero nadie puede conseguir hacer un acuario a partir de una sopa de pescado".

 

Cuando los elementos tales como: 1) la historia de 300 años de resistencia a la españolización, 2) la frustración por el mal trato recibido de las administraciones españolas de la democracia y 3) la crisis económica que hace insoportable el déficit fiscal, se han combinado de manera tal que tenemos una sopa de pescado que está hirviendo, nos encontramos ante una situación histórica que hace inimaginable ninguna evolución que no signifique caminar adelante. Ya no podemos volver atrás. No podríamos retroceder, pero es que tampoco lo queramos, la historia nos empuja.

 

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