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La reconquista Navarra, opción urgente PDF Imprimir E-mail
Josu Sorauren   

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Quizás, en estos momentos –algunos los llaman escatológicos… pues bueno…- cruciales, tan cargados de enigma, sean mejor entendidas las razones por las que muchos vascos, tiempo ha, renunciamos a la españolidad.

Nos dirán que como bichos insolidarios huimos de la crisis. Apreciación bien frívola. Hay razones más profundas. Siglos de crisis son los que llevamos los vascos padeciendo con España.

Las razones para reconquistar nuestra soberanía, nuestro estado (que como tal estado es reconocido hoy día cualquier pueblo que se gobierna con sus  instituciones –jurídicas, legislativas…- propias, que organiza con absoluta independencia su territorio y sus recursos etc…), son de día en día más definitivas.

Y no es la única, ni  el mayor argumento -al menos para un servidor- la decadencia humana, económica e intelectual del proyecto España.

Ese proyecto de España, tan violentamente gestado al gusto de unas oligarquías –las eternas familias del reino cañí- frustradas-, alimentado con unas instituciones enfermas, inquisitoriales, obscurantistas como la monarquía y la iglesia católica –en pleno s.XXI tan medieval, anacrónica, intolerante, parásita…- naufraga. ¿Porqué hemos de perecer los malditos vascos en un barco en el que nunca quisimos zarpar?

Un entorno, el carpetovetónico, en el que la picaresca, el pelotazo económico, el pucherazo, la mentira, la trampa y el engaño, son imprescindibles para triunfar. Donde tantos esfuerzos son necesarios para poder vivir con cierta honestidad y ejercer con dignidad la libertad de pensamiento y la sana crítica.

El reino del nacionalcatolicismo, del que habitualmente emigraron pensadores y escritores, artistas e investigadores y hombres de bien, políticos, independentistas, honestos republicanos…etc…

Nación de verdugos, golpistas, torturadores y de unas fuerzas –que las llaman del orden, auténticos monopolios de la violencia ”legal”- cuyo servicio a la sociedad no pasa de su actividad mamporrera… Porque lo del servicio al ciudadano… ya me lo dirán ustedes…

Todo lo dicho – que sin duda lo he repetido hasta la saciedad-, es  una gran razón para rechazar la españolidad, sin duda.

Pero para un servidor, con todo y con ser tanto, no es  pues, ni la única, ni la mayor razón.

Nuestra gran razón, la de los vascos, es al propio tiempo, nuestro gran proyecto.

Soñamos con  un proyecto, esperanzador e ilusionante. Se trata  del reencuentro de todos los pueblos vascos, nuestra particular reconquista, lo que un día se llamó Vasconia o Euskalherria (que todas las nomenclaturas de los estados existentes, comienzan un día,  Hispania, Roma, EEUU o Kosovo…) y que encontró su mayor expresión de soberanía, en el Reino de Navarra.

Porque en 1512, nuestro Reino funcionaba como funcionan hoy día las naciones dotadas de instituciones legislativas, ejecutivas y judiciales propias, con su propia moneda y ejército. En una palabra, como cualquier estado –insisto- contemporáneo considerado como tal.

Y no podemos esperar el día en que Españoles y vascos escribamos la misma verdad, es decir, la misma historia.

Con España llegar a estas coincidencias resulta  imposible. ¿Cuándo ha reconocido la España oficial, sus fechorías, sus genocidios, los desastres provocados por su “cristiano” imperialismo?

Nuestro proyecto, entiendo que ha de renunciar a cualquier matiz vengativo. La venganza y el rencor, resultan estériles.

Eso no significa que renunciemos a todos los contenidos reivindicativos. Y sobre todo a una pulsión de supervivencia urgente.

O reconstruimos ya nuestra lengua, cultura e instituciones, o pereceremos como pueblo, sin tan siquiera pervivir como un mero vestigio folclórico.

Las palabras del indio Juan Chávez Alonso, arduo defensor de la nación purépecha, son preciosas y concluyentes:

Queremos seguir siendo los pueblos que somos, queremos seguir soñando los sueños que soñamos, queremos seguir hablando la lengua que no hablamos, queremos ya nuestro lugar, queremos ya nuestra historia, queremos ya nuestra verdad”.

 

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua